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Mostrando entradas de 2010

¿De qué te ríes?

Tarde te he amado,

oh belleza, tan antigua y sin embargo tan nueva, tarde te he amado.

San Agustín (354-430).

Nosferatu

embellece aún más la campiña.

Un mosquitero

cruza como un rayo de una rama a otra.

Yo no vuelo.

Conspiración

En estas alcayatas,


en la calle de la Carrera de La Laguna,


había, hasta bien entrada la década de los ochenta, cuatro tablones con los correspondientes carteles de las películas que en ese momento se proyectaban en los cines laguneros. Ahora no queda ninguno, ni cines, ni tablones. La conspiración no alcanzó a las alcayatas.

¿La racionalización de los espacios?;

me acostaré un rato.



(Roque de Taborno, La Laguna, Tenerife).

Imaginen que en Telecinco

el día que estrenaron esa gigantesca bosta de vaca televisiva que lleva por título Más Allá de la Vida al responsable de la emisión aquella noche le da un poco de vergüenza, se lía la manta a la cabeza, y le da por pinchar, para toda España, en hora de máxima audiencia, el siguiente vídeo, por ejemplo. No habría sido chocante, habría sido auténticamente subversivo:

Cuando nos despedimos

tenía lágrimas en los ojos, cosa que yo no había observado nunca en él. No volvería a verle en su sano juicio.

Recuerdos de F. Nietzsche
Paul Deussen
Leipzig, 1901.

Para entender Mateo 19, 14

En El jardín de Epicuro reproducen una cita de Rilke:

Que existimos es un rumor en que creemos cada vez que nos acordamos de haber sido niños.

RAINER MARIA RILKE, dedicatoria para Lia Rosen, 17 de noviembre de 1907.


A ver si ahora algunos entienden un poco mejor a Mateo 19, 14:

... díjoles Jesús: dejad a los niños y no les impidáis acercarse a mí, porque de los tales es el reino de los cielos.

¿Prohibido matar civiles?

(Tomada de aquí).

Aquí no se mataron civiles:

Dadme una bonita aria

una foto de Cioran y una araña tejiendo su tela.


(Tomada de aquí).

Como adoro este cuadro de Giotto...

no me gusta la muerte de los toros en la plaza.

Aunque pocas cosas más bellas hay que recibir a porta gayola.

Cuando me muera

echadme a los perros. Ya estoy acostumbrado.

Diógenes de Sínope.

Marcha fúnebre

Con ansia y amargura,

he intentado cosechar los frutos del cielo y no he podido. Se elevan hacia no sé qué otro cielo cuando les tendía mis manos golosas de su abundancia.

Las ramas de las bóvedas se comban sobre las esperanzas de nuestras plegarias; cuando éstas callan, aquéllas pierden sus frutos.

Tampoco brotan flores en el cielo ni las vides dan fruto. Dios, como no tiene nada que guardar en su casa, de aburrimiento y enojo, deja yermos los jardines del hombre.


No, no; no es la visión de los astros lo que me deslumbrará. Bastante luz he perdido mendigando a las alturas. Harto de toda laya de cielos, he dejado mi alma a merced de los ornamentos del mundo.

Emil Cioran
Breviario de los vencidos

(Tusquets, Barcelona, 2009, p. 11).

Petirrojo

Hace una o dos semanas, al principio del Camino Largo, a mi izquierda, en el suelo, un petirrojo comía de un dátil caído y abierto. De repente, voló a ras de suelo y pasó como a veinte centímetros de mis pies (yo estaba quieto mirándolo): se dirigió hacia otro petirrojo que había a mi derecha y que yo no había visto; durante uno o dos segundos se enfrentaron como dos gallos de pelea, revoloteando en el aire a escasa altura, entrelazados. Se separaron, se quedaron posados en el suelo a poca distancia uno de otro cara a cara y uno de ellos, que parecía más pequeño, hizo algo muy curioso... Algún día me gustaría preguntarle a un ornitólogo, por curiosidad.